El productor y distribuidor teatral Ginés Sánchez, alma de Meditea Teatro, ha sido entrevistado por la revista especializada Revista TEATROS, una de las publicaciones de referencia en el ámbito de las artes escénicas en España.
En esta conversación, Sánchez reflexiona sobre su trayectoria en la producción y distribución teatral, el papel del distribuidor dentro del ecosistema escénico y la importancia de acompañar proyectos con identidad artística y vocación de recorrido. Desde la creación de Meditea Teatro en 2004, su trabajo ha estado ligado al impulso de propuestas escénicas con una mirada contemporánea y un fuerte compromiso con el diálogo entre artistas, espacios y públicos.
Ginés Sánchez – Meditea Teatro
¿Qué siente uno cuando ve que “Los cuernos de don Friolera” tiene 8 candidaturas a los Premios Max?
Una enorme gratitud. Las candidaturas reconocen el trabajo del equipo, la vigencia del texto y el riesgo compartido. Más allá del impacto puntual, son una excelente noticia para la vida y la circulación del espectáculo.
¿Sirven los premios?
Los premios son un estímulo y una visibilidad valiosa. Para quienes trabajamos en distribución, validan caminos y pueden resultar decisivos, porque amplifican el interés de programadores y público facilitando el recorrido de los proyectos.
¿Qué es Meditea Teatro?
Meditea Teatro es una mirada y una forma de entender el oficio. Una estructura de creación, producción y distribución que nace del deseo de acompañar proyectos con identidad artística clara. Acompañamos desde la coproducción, la dirección de producción y la proyección, buscando los espacios, circuitos y contextos más adecua-dos para cada una de las propuestas.
¿Qué debe tener un proyecto para entusiasmarle?
Debe haber una necesidad real de contar algo. Busco textos, equipos o propuestas que contengan verdad escénica, riesgo y coherencia. La intuición importa, pero también la experiencia y el diálogo que desde la distribución pueda mantener con los creadores.
¿Qué ha cambiado más: su intuición artística o su manera de gestionar el riesgo?
Con los años aprendes que ambas son inseparables. La intuición se afina y la experiencia te aporta una lectura más amplia del sector, de los tiempos de circulación y de la sostenibilidad de cada decisión.
¿Y cómo se equilibra lo artístico y lo económico? ¿Hay una fórmula?
No existe fórmula, solo equilibrio constante, sin ignorar la materialidad del teatro. La distribución es, en gran medida, un ejercicio de mediación. Conecta la identidad artística del espectáculo con las realidades de programación, presupuestos y públicos. Todo pasa por el diálogo y la coherencia.
¿Qué es más determinante en un montaje: un gran texto, una dirección potente o un elenco en estado de gracia?
Cuando un texto sólido encuentra una dirección lúcida y un elenco comprometido, ocurre algo difícil de explicar. El teatro es precisamente esa conjunción frágil y extraordinaria. Desde la distribución, además, observas cómo ese resultado escénico encuentra su sentido pleno en el encuentro con los públicos y los espacios.
Los proyectos que está desarrollando ahora, ¿qué hilo invisible los conecta?
Una preocupación por la condición humana y por la mirada contemporánea sobre los clásicos y los textos actuales.
Cuéntenos en qué anda ahora…
Seguimos acompañando distintos espectáculos desde la producción y la distribución que verán la luz a finales de 2026 y, especialmente, durante 2027. Meditea mantiene siempre una línea abierta, pero guiada por el criterio artístico y la viabilidad de circulación.
Además, en junio, en los Teatros del Canal, podremos ver “Cucaracha”.
Es una propuesta de gran potencia simbólica y contemporánea. Un texto incisivo, incómodo y profundamente teatral, que conecta con inquietudes muy actuales.
¿Qué siente el distribuidor el día del estreno?
El estreno representa el comienzo del verdadero viaje. Más allá de la emoción natural del momento, es el punto de partida del encuentro del espectáculo con los públicos y los circuitos.
¿Está reconocido el distribuidor de artes escénicas?
Sigue siendo una figura poco visible, pese a ser esencial. La distribución no se limita a cerrar funciones, sino a construir recorri-do, contexto y vida para los espectáculos dentro del ecosistema escénico.
¿Qué le diría el Ginés de hoy al de 2004?
Que confíe en la intuición y entienda el teatro como un proceso de largo recorrido y de resistencia. Que la incertidumbre forma parte del oficio. La distribución, como la creación, exige paciencia, escucha, una mirada amplia del sector y aprendizaje continuo.
