Dirección de escena: Ainhoa Amestoy
Producción ejecutiva: Estival producciones
Distribución: Meditea teatro
Diseño de Escenografía: Tomás Muñoz
Figurinista: Rosa García Andújar
Diseño de Iluminación: Ion Aníbal López
Espacio sonoro: David Velasco
Reparto:
Inès Serrano: Isabel Ordaz
Joseph Garcín: Pere Ponce
Estelle Rigault: Olivia Molina
Mayordomo: Jesús Asensi
Un mayordomo introduce a un hombre llamado Garcin en un cuarto, que el público pronto identifica como el infierno. El camarero sale y vuelve con una mujer, Inés, y posteriormente con otra, Estelle. El camarero sale por última vez y la puerta es cerrada con llave.
Todos esperan ser torturados, pero no aparece verdugo alguno. En lugar de ello, descubren que están ahí para torturarse entre sí. Van repasando su vida y confesando progresivamente los actos que les han llevado al infierno: Garcin es un desertor que murió fusilado. Además de un cobarde, fue infiel y maltrató a su esposa. Inés es una empleada postal cuyo afán manipulador acabó causando tres muertes, incluida la suya propia. Estelle es una mujer de la alta sociedad que se casó por interés, luego fue infiel a su marido, y tras quedar embarazada en esa aventura extramatrimonial, acabó matando a su hija y provocando el suicidio de su amante, padre de la niña.
Así pues, son la cobardía, la crueldad y el egoísmo lo que conduce a estos tres personajes a la perdición. Garcin acaba detestando la presencia de las dos mujeres y decide abandonar el lugar. Pero aunque la puerta de la habitación se abre, no logra salir. Al contrario, decide quedarse, pues sabe que más allá de la habitación no hay nadie. Las únicas personas que pueden seguir pensando en él son Estelle e Inés, dándose cuenta de que ninguno de los tres puede vivir sin los otros.

